EL OLVIDO

Recordar u olvidar, esa es la cuestión. En la entrada de hoy te hablo sobre el olvido, porqué es necesario olvidar y cuáles son las teorías que explican porque olvidas cosas que no deberías (como la fecha en la que empezaste a salir con tu pareja).

el olvido cabecera

En el último post te hable de la memoria e hice un símil con el dropbox y su funcionamiento para clasificar los diferentes tipos de memoria que la forman. En esa entrada todo giraba en torno al tipo de material que guardábamos en las carpetas de nuestro dropbox-memoria con el objetivo de recuperar esa información cuando fuese necesario. ¿Pero qué ocurre cuando no podemos recuperarla? Se abre debate:

  • Que nos damos un golpe en la frente para ver si nos llega la inspiración (y lo único que nos llega es dolor de cabeza).
  • Que nos ponemos nerviosos pensando que ese es el comienzo justo de nuestra inevitable decadencia cognitiva (especialmente si estamos cerca de cumplir los veintidiez).
  • Que estamos ante el temido Olvido (A ver, no, Alaska no…)
  • Todas las anteriores son correctas.

Lo cierto es que no nos acordamos mucho de nuestra memoria hasta que nos falla y entonces empezamos a preocuparnos por si eso significa algo más (¿A ti no te pasa que haciendo limpieza y poniendo orden te encuentras con algo constantemente y cuando lo necesitas y lo vas a buscar ha desaparecido? Pues igual). Sin embargo resulta que olvidar no tiene por qué ser malo, es más, en muchos casos es necesario.

El olvido tiene una función positiva sobre la memoria:

Antes de hablar sobre las maravillosas y beneficiosas propiedades del olvido, vamos a realizar un pequeño juego: Imagina que te dan a elegir entre decenas de superpoderes y tú debes escoger uno, y sólo uno, que te acompañará hasta el final de tus días (no, no vale tener todos los superpoderes, aprendiz de Peter Petrelli…). Después de mucho sopesar tus opciones, eliges la habilidad de la supermemoria. Y ahí estás tú con tu megamemoria, igual que un niño con su juguete nuevo, sintiendo que nada puede fallar. Con ella puedes hacer lo que quieras, desde aprender los aproximadamente 7000 millones de idiomas que hay en el mundo (dato real) hasta aprenderte de memoria todo el diccionario de la RAE e ir a Pasapalabra a por el bote. Pero contra todo pronóstico algo falla

perplejo
¿A que no lo veías venir?

Resulta que cuando tu cerebro comienza a almacenar información y más información, lo hace de cosas importantes (Semáforo en verde = avanzar; Semáforo en rojo = frenar) pero también de cosas realmente triviales (por ejemplo la letra de Wannabe, de las Spice Girls. Venga no disimules). Esto hace que tu cerebro se vuelve cada vez más lento (cómo si de un ordenador lleno de datos se tratase): Le cuesta más arrancar y concentrarse en las tareas, porque todos los recuerdos afloran para acaparar su atención, para tener su minuto de gloria y esto al final le llevará a bloquearse.

Tu única salvación como superhéroe destinado a ganar el mayor bote de la historia de Pasapalabra es el olvido, pues te ayudará a quedarte con la información más importante (identificas lo relevante y a la basura con todo lo demás). Por suerte para ti, tu cerebro está altamente especializado en olvidar. De hecho, puede que si te digo que olvidas muchas más cosas de las que recuerdas pienses que te estoy tomando el pelo, pero es la verdad.

Y ahora me dirás: Ya, claro… olvidar estará muy guay, será muy necesario y todo lo que quieras, pero ¡el problema es que me olvido de cosas que quiero recordar y que son importantes para mí! Así que ¿me puede alguien explicar por qué se me ha vuelto a olvidar dónde he dejado las llaves?

enfadado

Tranquilo, tranquilo, que yo te lo explico (lo de las llaves no, lo del olvido). El olvido es necesario, pero a veces nuestro cerebro nos juega malas pasadas y olvida por diferentes circunstancias cosas que no debería, como por ejemplo cuando estabas distraído leyendo un whatsapp y tu madre te dice que apagues el horno a las 14:30.

Diferentes teorías que explican por qué olvidamos:

A continuación te hablo sobre las dos principales teorías que intentan explicar por qué olvidamos:

La primera explicación es conocida como la Teoría del decaimiento de huella. En ella se indica que la información que no usas decae con el paso del tiempo en comparación con la información que utilizamos de forma continuada y por tanto está más accesible. Es como ese armario en el que tienes un millón de camisetas, pero solo utilizas las mismas cinco porque son las que siempre te pones (vamos a ver, es que te quedan maravillosamente) y siempre están en lo alto del montón. Mientras tanto, las camisetas olvidadas del fondo han formado un cónclave maligno y preparan la invasión de la tierra. Es una teoría bastante lógica, ¿no creéis?

La segunda gran teoría sobre el olvido tiene que ver con la interferencia y recibe el nombre de Teoría de la interferencia. Lo que dice esta teoría es que el olvido se da a causa de que una información entorpece o bien el aprendizaje de nueva información (Interferencia Proactiva) o bien la recuperación de la información (Interferencia Retroactiva). ¿Qué quiere decir esto?

  • Interferencia Proactiva: Imagina que estás en tus clases de piano de los lunes por la tarde. Desde hace meses llevas ensayando la sonata de Claro de luna de Beethoven en Mi menor. Como ya eres un experto y la tocas con una maestría que ya quisiera el mismísimo Beethoven, te pasas a algo menos clásico (The scientist de Coldplay). Pero en los ensayos de la nueva canción, sin poder evitarlo, tus dedos vuelven a la posición del Claro de luna una y otra vez, haciendo que la tarea de tocar a Coldplay se vuelva realmente complicada.
  • Interferencia Retroactiva: En el segundo caso, frustrado porque ahora sólo puedes tocar la sonata (estupendamente, eso sí) vas en busca de nuevos retos donde explotar tus múltiples talentos, y decides que la cocina será a partir de ahora tu campo a explorar. En tu primera clase te hablan de la ciencia detrás de las muffins (que si son planas, que si pueden ser dulces o saladas, que si se hacen con aceite, que si no hay que batirlas mucho,…). En tu siguiente clase te hablan de las magdalenas, al fin algo que conoces de toda la vida, esto lo dominas (que si son altas y tienen como un copete, son dulces y vienen de Francia, se hacen con aceite, que si hay que batirlas mucho,…). En la tercera clase: ¡Exámen sorpresa! Tienes que hablar de las diferencias entre magdalenas y muffins. Bloqueado, solo puedes recordar las magdalenas que te hacía tu abuela, superesponjosas gracias a que estaban muy bien batidas. Pero de las muffins… ¿Qué es eso?
muffin-magdalena
Esto es una muffin. Y sí, es sospechosamente parecida a una magdalena.

A parte de estas dos grandes teorías hay explicaciones alternativas que han intentado dar respuesta a la pregunta ¿Por qué olvidamos?:

  • El olvido es consecuencia de problemas a la hora de recuperar información: Esto quiere decir que cuando queremos recuperar una información en concreto – por ejemplo saber cuál es la letra de la casa del tercer piso en el que se celebra la fiesta de cumpleaños a la que me han invitado-, inhibimos todo el contenido ajeno a esa información y que interfiere en la operación (como todo lo que me contó de que iba a preparar sándwiches de jamón york y queso, pulguitas de jamón y canapés de tomate con queso mozzarella), olvidándolo de manera consciente e intentado buscar entre los recuerdos de la conversación que el dichoso piso era el 3ºC.
  • La teoría del desplazamiento: Esta teoría solo sirve para explicar el olvido en la Memoria a Corto Plazo y seguro que alguna vez la has comentado de broma con tus amigos. Dice que si queremos aprender 10 palabras nuevas, pero la MCP solo tiene una capacidad limitada de 5 palabras, según vayamos superando el límite iremos desplazando y olvidando las anteriores para aprender las nuevas.

¿Pero entonces, cuando es el olvido patológico?

Ya estoy viendo que te están entrando los temblores y las preocupaciones. Claro, estás cerca de los veintidiez y las resacas te empiezan a durar hasta el lunes… Pero tranquilo, estos fallos de memoria son cosas puntuales y normales. Deberías dar importancia a tus olvidos cuando se cumplan algunas de las siguientes condiciones:

  • Son repetidos en el tiempo,
  • Olvidas toda una situación entera y no algún que otro detalle (sin la mediación del alcohol, ojo),
  • Cuando te olvidas de que habías olvidado algo (corriendo peligro de entrar así en un bucle infinito),
  • Lo que no recuerdas son datos importantes (como tu fecha de nacimiento, no una de las 18 contraseñas diferentes que tienes en el ordenador),
  • No recuerdas cosas que te han pasado recientemente,
  • Y finalmente, cuando notes que has estado confundido o desorientado.

Y ahora cuéntame ¿a ti también te parecen los olvidos un incordio completamente necesarios? Harto de no recordar cosas ¿Estás trabajando en el invento de un mecanismo que te permita almacenar recuerdos en una memoria externa a tu cerebro para que jamás se te olvide nada?

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