TU CEREBRO TE ENGAÑA: CONTORNOS ILUSORIOS

Sé que puede ser duro admitirlo, pero nuestro cerebro nos engaña. Prueba de ello son las ilusiones ópticas, como el famoso triángulo de kanizsa. En la entrada de hoy te hablo sobre esta imagen demostrando que no, nunca ha existido ese triángulo.

post 12 cabecera

Tengo un lector de posts contratado, que me lee las entradas al módico precio de tres euros por lectura (aunque me sale muy barato ya que casi nunca me cobra, pero esa es otra cuestión). Cada vez que voy a publicar una entrada yo se la mando a esta persona, que la lee y me da sus opiniones (lo debo hacer bien porqué casi siempre me dice que le gusta), revisa mi ortografía (vamos que no haya puesto vurro en vez de burro) y lo más importante: me cuenta si lo que digo carece de sentido o por el contrario es entendible (esto es esencial).

La cuestión es que le mandé el post que tenía escrito, antes de cambiarlo por este, y pasó algo muy extraño, pero que sin duda me ha servido de inspiración (ahora en vez de llamarle mi lector de posts le llamo mi muso).

musas

Me había trabajado una entrada muy chula sobre los contornos ilusorios y cómo nuestro cerebro es capaz de percibir una figura aún cuando su contorno no está visible. Pero nuestro cerebro nos engaña, ya que esa figura no es más que una ilusión y no existe, ni siquiera tiene bordes.

Para hablar de este tema sumamente interesante había elegido el que posiblemente sea el ejemplo más famoso de todos los tiempos: el triángulo de Kanizsa.

triangulo de kanizca
Hete aquí

Esta figura fue creada en 1955 por el psicólogo Gaetano Kanizsa. Lo curioso de la imagen es que el triángulo equilátero invertido que más resalta (la figura que ves en el centro, en color blanco. No mientas que sé que lo estás viendo) resulta ser lo único que no está dibujado realmente en la imagen.

Bien, pues cuando mi muso leyó está entrada iniciamos un debate cuasi-interminable sobre si en realidad el dichoso triangulito estaba o no dibujado o si es nuestro cerebro el que lo dibuja. Os lo digo desde ya, no fue fácil hacerle ver que el triángulo no existe. El muy desconfiado creía que yo le estaba mintiendo y que en verdad en la imagen hay dibujados tres comecocos, un triángulo blanco con bordes negros y sobre este, un triángulo blanco invertido con bordes blancos.

En un primer intento de demostrar que no mentía (primero porque a mí no me gusta que me dejen de mentirosa y segundo, y lo más importante, porque siempre quiero tener razón), le mostré una figura que desdibujase los contornos ilusorios que había creado su mente. Y este fue el resultado:

triangulo de kanizca_2
Cerré los comecocos pensando que así se solucionaría el problema. Que ingenua soy.

Pero no va el tío y me dice, palabras textuales (hay que leer esto con voz de niño repelente): “Eso no cambia nada. El triángulo sigue estando ahí, lo que pasa es que en vez de estar encima del otro triangulo (el de los bordes en negro) y de los comecocos, ahora está debajo de los comecocos que resulta que no son comecocos si no círculos negros”.

En serio
¿En serio?

Como no me iba a dar por vencida fácilmente, respiré hondo y me lancé a buscar una solución para callarle la boca (sí, esto se había convertido en algo personal). Para que entendáis mejor mi plan de acción, antes tenéis que saber que mi muso es ingeniero. Por lo tanto, mi explicación debía estar a su nivel de análisis de datos sumamente cuadriculado (pido disculpas a todo ingeniero que me esté leyendo). Así que lo que se me ocurrió es montarme una clase a lo Bricomania para demostrar paso a paso que el triángulo es como los Reyes Magos, no existe (vuelvo a pedir disculpas a toda persona que se acabe de enterar de esto).

Clase avanzada de bricolaje para demostrar que la ilusión del triángulo de Kanizsa, es sólo eso, una ilusión:

Para nuestro experimento (podéis hacerlo todos en casa, os animo ello) necesitamos:

  • Una cartulina de color negro
  • Unas tijeras
  • Una mesa, toda del mismo color, pero que no sea de color negro (una en blanco sería ideal)

Demostración de que el triángulo soló es producto de su imaginación, y de la tuya que sé que estas de su lado:

  1. Cogemos la cartulina negra y dibujamos en ella 3 comecocos del mismo tamaño.
  2. Recortamos los comecocos y reservamos.
  3. Sobre la mesa, despejada, ponemos los comecocos en la misma dirección que se ven en la primera figura de la entrada, la del triángulo de Kanizsa. Dos en la parte superior, con sus bocas un poco inclinadas hacia abajo, mirándose uno al otro. Y el tercer comecocos como cuando uno va a beber sidra, o sea con la boca completamente hacia arriba, y entre medias de los dos superiores (inciso: es importante respetar las proporciones).

Seguramente, en este punto, ya habrás vuelto a ver el triángulo, así que ahora empieza lo bueno (lo bueno para mí, quiero decir).

  1. Gira el comecocos de la parte superior derecha 180 grados ¿sigues viendo el triángulo?
  2. Ahora gira 180 grados también el comecocos de abajo. Cada vez te resultará más difícil ver el triángulo.
  3. Si giras el último comecocos, te darás cuenta de que ya no hay triangulo, pero eso ya lo sabias tú, puesto que sobre la mesa solo hay tres círculos de cartulina de color negro con bocas.

Así es, el triángulo nunca estuvo ahí, ni en la mesa, ni en el dibujo. Simplemente no existe. Es tu cerebro quien lo dibuja por ti, crea contornos (contornos ilusorios) en base a patrones dispuestos en ángulos que le recuerdan a algo (en este caso a un triángulo) y crea así la figura, que en realidad nunca ha existido.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué mi cerebro me engaña?:

La verdad es que al cerebro le gusta bastante la organización y el orden. Prefiere las cosas ordenadas que tengan un significado para él. Cuando ve desorganización y cosas que no entiende corre raudo y veloz a buscarles sentido y si tiene que inventarse cosas para ello, pues mira, se las inventa.

En la ilusión del triángulo de Kanisza, es eso exactamente lo que ocurre. Tu cerebro ve tres comecocos alineados y crea el contorno ilusorio que coincide con un triángulo, pero que en realidad no está ahí. Lo hace para dar sentido a lo que está viendo, rellenando los huecos que quedan entre los tres comecocos, y teniendo en cuenta la disposición de éstos en el espacio, lo más coherente para tu cerebro es deducir que en ese hueco lo que hay es un triángulo.

No, no estaba pintado y no, no es magia. Sólo es tu cerebro demostrándote que nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.

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